De pronto la luz…

De pronto, casi sin advertencia alguna, surgió en mi mente una luz, que iluminó y aclaró todo. Como despertar en pleno día, desde la oscuridad de la noche.

De pronto la borrosa imagen que surcó mucho tiempo mi pensamiento y que en oportunidades me llevó a conclusiones un tanto complejas se hizo clara, sus bordes exactos, los colores brillantes y contrastantes.

De pronto ahí estaba el cuadro completo, que aunque sencillo, explicaba, por lo menos a mí, los hechos y las circunstancias; lo mas extraño es que parecía haber estado siempre en donde casualmente lo encontré. Como si revisando los cajones del ropero por vez innumerable, apareciera entre las cosas usuales algo nuevo y diferente ¿Estuvo siempre ahí? No sabría decirlo, quizás si, pero sus formas se confundían con otras cosas, de conocida silueta, cuya función preestablecida no tendría otro significado…hasta qué…hasta que la mente…

De pronto un hombre en una cueva, frota una piedra con otra y surge en la oscuridad una chispa, y luego enciende un fuego, que arde y quema, pero que también ayuda a crear instrumentos.

De pronto nace la arrogancia sobre su poder y el hombre crea un Dios que le explica el fuego y lo demás, pero mientras uno lo adjudica a la naturaleza que le rodea, otro lo encierra en un templo y lo ubica en las alturas inalcanzables, fuera del ámbito del hombre, externo a él. Nació así la soberbia cuando creyó haber logrado dominar la naturaleza, manipularla a su gusto, lo que aumento su pedantería. Los animales los encerró en vitrinas para sentir su superioridad, por creer que eran de su propiedad. Con las plantas y las flores hizo jardines, que diseño con líneas a su antojo, para crear nuevas formas, se dijo. También movió ríos y montañas, creo lagos artificiales y bajó las lluvias a la tierra. De sus entrañas extrajo elementos que usó con nuevas artimañas. Parecía su capacidad inventiva no tener limites, ni las leyes naturales pudieron con su agudo raciocinio. Con cada problema, con cada uno de los daños, buscó y creyó encontrar soluciones, aunque más complejas, lo cual aumentó aún más su vanidad.

De pronto su mundo se constituyó más y más complejo; fue necesario crear leyes reguladoras, todo un sistema que ocupó infinidad de medios y especialistas que a su vez, pasaron a dominar al hombre simple. Se constituyeron administraciones y profesionales; los elegidos del poder frente a los que nunca lo podrán ejercer.

De pronto hombres virtuales, producidos por medios masivos que controlan sus mentes, que manipulan pensamientos, que dan sensación de reposo y tranquilidad, porque no asumen responsabilidades; las necesidades existenciales satisfechas, sin mayores presiones morales, solo existir de acuerdo a los planes trazados.

De pronto la luz, que a su vez ilumina la incongruencia del absurdo existir, y lo peor, las conformidades e ignorancias de los hombres masa, que convertidos en estatuas de sal, perdieron las facultades humanas del discernimiento.

De pronto, la oscuridad.

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Acerca de careljosef

Soy un humanista interesado en promover un mundo mejor, donde rigan las reglas morales básicas de solidaridad y apoyo mutuo
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2 respuestas a De pronto la luz…

  1. Catalina dijo:

    Feliz iniciativa, amigo. Siempre en pos de colaborar por un mundo mejor.

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